EL PULSO DE LA CIUDAD | CRÓNICA
Pablo Portabales 31/12/2009
Unos pioneros. Lo último para el último día. En la caja vienen 12 uvas sin pepitas y unas láminas de oro comestibles de origen italiano que me invitan a probar. La novedad, que venden a 8 euros, la encontré en La Tienda de Lino, en Novoa Santos, uno de esos establecimientos de siempre que ha sabido a adaptarse a los nuevos tiempos. «Mi padre, Lino Vázquez Valeiras, abrió el negocio hace 40 años y sus hijos le ayudamos. Apostamos por la calidad y la especialización», comenta Javier, uno de los integrantes de la segunda generación junto con Óscar y Pablo. Un ejemplo. Por cierto, la lámina de oro no sabe a nada en particular, pero hay que estar a la última en el último día del año. Ya no hace falta introducir un anillo en la copa de cava.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada